Consecuencias del confinamiento

Marzo de 2020. Se declara una pandemia mundial y tras tener que adaptarnos a una nueva forma de vida en donde las relaciones sociales disminuyeron de forma radical, hoy, un año y medio después, se comienzan a ver las consecuencias en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje de los/as menores tras la interrupción de sus clases presenciales y la limitación de sus juegos con amigos/as.

Trabajo en un proyecto de apoyo a niños y niñas con dificultades en el lenguaje y en el aprendizaje, y el aumento de las derivaciones que recibimos por parte de los centros educativos está siendo muy llamativa.

En la etapa infantil, predominan los retrasos en el habla y dificultades en el lenguaje y la comunicación. En la etapa escolar (Educación Primaria y Secundaria), se observan alteraciones en la lectoescritura y baja motivación por el aprendizaje, acompañadas en ocasiones por problemas de conducta.

Es por eso que me cuesta entender que en la actualidad siga sin existir en muchos colegios un servicio de logopedia que permita atender al alumnado que presente necesidades educativas. Es muy común que desde el aula se detecten dificultades y se les recomiende a las familias buscar ayuda logopédica asumiendo los gastos que ello conlleva y que en ocasiones, no se pueden permitir económicamente.

¿Te sientes identificado/a con esta situación?

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