Oye, ¿tú sabes qué es eso de la dislexia?

Hace ya un tiempo que asistí a unas Jornadas de Dislexia en Madrid organizadas por Disfam.

Os contaré que mientras esperaba en la cafetería del hotel donde se celebraba el evento, escuché a una persona de unos 30 años preguntarle a su amigo «oye, ¿tú sabes qué eso de la dislexia?, y el amigo le contestó: «creo que es cuando cambias las letras».

Seguramente esa persona no tenía por qué saberlo, bien porque ni él ni nadie de su entorno ha tenido dificultad para aprender a leer y a escribir  o simplemente por desconocimiento.

La dislexia tiene un origen neurobiológico y es permanente en el tiempo, es decir, dura para siempre. Las personas que la tienen poseen un cociente intelectual normal o a veces incluso superior a la media y no tienen ninguna alteración a nivel visual ni auditivo que justifique la alteración en el proceso fonológico que presentan.

De forma muy resumida y para que todo el mundo lo entienda, las personas con dislexia no acaban de automatizar el sonido de las letras, o lo que es lo mismo, no recuerdan el sonido que hacen. De ahí que la característica típica sea que confundan las letras.

Curioso, ¿verdad? Además, también se verán afectadas diferentes áreas, como son el área de planificación y organización, de la atención, de la lateralidad, y en ocasiones en el área matemática, y memoria a corto plazo.

El último día de las Jornadas, realizamos un par de ejercicios, que personalmente me hizo reflexionar sobre cómo se pueden llegar a sentir los niños con dislexia ante un simple dictado en el colegio.

Primeramente, escribimos con nuestra mano no dominante, y empezó el dictado en catalán (lengua que yo desconozco por completo). En la sala había unas 200 personas, y os aseguro que lo que inmediatamente se escuchó tras oír el famoso «punto final» del dictado, fue un gran suspiro de alivio por parte de todos los que estábamos allí. Finalmente, cogimos un bolígrafo rojo (color que siempre se ha asociado al error) y empezamos a señalar los fallos que hubiéramos cometido. Os adjunto foto de ello.

El segundo ejercicio que realizamos consistió en intentar hablar con un compañero omitiendo palabras que tuvieran la letra «e». Sobra decir que no fue nada fácil pero, de nuevo, sirvió para darnos cuenta de las dificultades que en ocasiones tienen para acceder al léxico.

Ahora bien, si tienes la sospecha de que tu hijo/a pudiera tener dislexia, aquí te dejo un enlace donde puedes descargar unos protocolos de detección precoz clasificados según la etapa escolar, y un test gratuito aquí que se puede emplear a partir de los 7 años.

Recuerda que estas herramientas solo te ayudarán a saber si hay riesgo de tener dislexia, pero no te dará un diagnóstico, para ello tendrás que acudir a un profesional experto en la materia (logopeda, psicopedagogo, psicólogo especializado en trastornos del aprendizaje…).

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